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Mi amigo Enjuto Mojamuto Marzo 5, 2008

Archivado en: Uncategorized — spicazo @ 9:42 pm

      ¿Qué majo es! 

 

Un poco de literatura…¿Te has preguntado cómo podría continuar “una ciudad y un balcón” de Azorín? Esta es mi propuesta: Marzo 5, 2008

Archivado en: Uncategorized — spicazo @ 9:31 pm

U

na vez más el objetivo del catalejo con el que estábamos observado se ha empañado. Ahora el opaco cristal nos impide ver con nitidez la ciudad y el campo. Ya lo hemos limpiado. Lo enfocamos de nuevo y…¿qué vemos? Apenas reconozco el paisaje. La ciudad ha sufrido una abismal transformación; se ha expandido dejando reducida la extensión que el campo abarcaba. ¿Dónde está el verdor de la escasa vegetación? Es como si las plantas hubieran sido afeitadas con una cuchilla.  Sobre el insípido suelo de hierbajos yacen restos de ceniza. Deducimos que las llamas han debido consumir los árboles del mismo modo que se consume un cigarro.¿Pero como se ha podido dar paso a semejante catástrofe? Por fin diviso un pedazo de tierra que ha sobrevivido al fuego, pero ¡retazos de basura yacen sobre él!

Una enorme mancha alargada y grisácea recorre la ciudad de forma tortuosa. Seguimos mirando y vemos como esa mancha bordea la ciudad y se ramifica, al igual que las ramas de un árbol, en sucesivas manchas. Las múltiples bifurcaciones se pierden con el horizonte; divisar su desembocadura nos resulta imposible. Dicen que estos ríos de cemento son la evolución de los pedregosos y al tiempo obsoletos caminos. Seguimos observando -ahora con mayor precisión- y comprobamos que sobre la mancha gris dibujadas unas líneas blancas hay; unas son continuas y otras discontinuas. Parece ser que estas líneas blanquecinas inspiran respeto pues los carros –que ahora muy evolucionados se desplazan a velocidades insospechadas- no las pisan. Quizá no quieran dañarlas. Paralelamente vemos como el tren avanza entrecortando el campo; ahora se le ha asignado nombre de pájaro: “ave”.

Giramos de nuevo el catalejo hacia la ciudad. Ésta es cubierta por una gruesa nube de humo. La nube impide ver el sol. Todos los días grises y tristes son. Por doquier se erigen grandilocuentes figuras geométricas que el cielo pretenden tocar. Dudamos si son edificios. Graduamos el objetivo para observar con más detalle. Efectivamente edificaciones son, pero edificaciones monstruosas, carentes de elegancia. Las ventanas aspecto de ventanas no tienen, los tejados de teja no son…Nada parece ser los que es.  Algunas construcciones en forma puntiaguda acaban, otras en diagonal, otras combinan sin sentido formas curvas y rectas. Las estructuras consistentes no parecen; diviso dos gigantescas torres cuadrangulares que de forma oblicua se disponen como si pronto fueran a chocar entre sí. La casa de aquella vieja que salía a por vino con su jarro, ha sido reemplazada por un enorme edificio de cuya fachada emana un enorme letrero luminoso. La potente luz nos deslumbra, pero conseguimos descifrar algunas letras: d-i-s-c-t-c-a, parece que  “discoteca” leemos. Este edificio es inundado por extraños seres nocturnos cuando la madrugada del sábado llega. El barullo se hace insoportable para los oídos. Del interior emerge un ruido extraño, semejante al de sucesivos martillazos. Esos peculiares seres contornean su cuerpo al ritmo de estos golpes y portan alargados recipientes, en forma de tubo, que contienen líquidos coloreados. No entendemos lo que ocurre.

Al amanecer predomina la calma pero con el despegue del día arranca la vida en la ciudad. Las personas vagan por las calles a toda prisa. Unos van, otros vienen, unos andan angustiados, otros corren…pero todos serios están. Las sonrisas han sido suprimidas de los rostros. Esclavos del transcurso del tiempo parecen. Vemos una sociedad donde los seres antisociales y antagónicos son. Cada ser es independiente del resto. La gente ha perdido la cordura. Con las máquinas hablan. Sí, con objetos móviles provistos de una extraña botonadura que sobre la oreja colocan. ¿Qué sucede? A todas horas observamos lentas procesiones de carros sobre los ríos de cemento. Graduamos una vez más el objetivo. Vemos violencia, racismo, egoísmo. Nada responde a la lógica. Es una sociedad deshumanizada. Los lúgubres barrios contrastan con zonas lujosas que se embellecen -o más bien desembellecen- con ridículos e innecesarios motivos decorativos. A las puertas de algunos edificios cientos de personas se congregan, unas detrás de otras, como una fila de hormigas. De estos edificios las personas salen y entran portando bolsas llenas –no sabemos de qué- en sendas manos. Las calles despiden un potente olor nauseabundo. Oigo el sonido de las campanas que es camuflado por el sonido de las sirenas, cláxones y otros ruidos identificables. Parece ser que los autores encargados de generar arte en detrimento se hallan, pues las personas se reúnen en locales donde alaban obras artísticas del pasado. Ahora llaman artistas a personas que al ritmo de la música vociferan y que de forma extraña su cuerpo mueven. Al caer la noche la ciudad se llena de multitud de luciérnagas. Las luces, en todos los colores presentes en  la escala cromática,  parpadean y nos marean.

 

(un hombre de poca altura y bigote ha muerto; la sociedad se ha liberalizado; ya no hay censura. Adiós se ha dicho a la dictadura y se ha dado la bienvenida a la democracia. El  temor a hablar ha desaparecido y ha sido tornado  por un descontrol -en aumento- en la manifestación de pensamientos. La libertad ha alcanzado límites insospechados. La ciudad –a rebosar de hormigas y luciérnagas- ha inundado el campo de edificios, letreros y ríos de cemento. La sociedad se está deshumanizando. Han surgido por doquier extrañas e incomprensibles actividades. Se ha dado prioridad a las máquinas frente a las relaciones interpersonales. Se observa una evolución que  ha desembocado en una involución).

 

En la plaza mayor se conserva una única casa de piedra. En el primer piso, la ventana de la izquierda abierta está. Vemos a través de ella a un hombre que recostado sobre el sillón parece estar meditando. Una vaga y profunda tristeza le invade. Colocado el codo sobre el brazo del sillón, apoya su cara, recién afeitada, sobre la palma de la mano. Sus ojos están ansiosos por llorar.  

 

¿Quieres ir a la luna? Con esta canción irás “To the Moon and Back” (Savage Garden) Marzo 5, 2008

Archivado en: Uncategorized — spicazo @ 9:25 pm

  

 

The Cure “Lullaby”…a mí me encanta (la canción más que el video, pero bueno) Marzo 5, 2008

Archivado en: Uncategorized — spicazo @ 9:21 pm

Che bella canzione!!! Vero coinquilina? jejeje. Esta canción va dedicada a mi ex -compañera de piso italiana ya que soportó con entereza las mil veces que la ponía al día! Al menos desconectábamos de nuestros quehaceres cotidianos. Ciao María! Ci vediamo presto